¿Cómo funciona el motor eléctrico?

La mayor parte de motores eléctricos operan a través de la interacción entre un campo magnético y corrientes sinuosas para generar fuerza dentro del propio motor.

Los motores de corriente alterna y los de corriente continua se basan en el mismo principio de funcionamiento, que establece que si un conductor, por el que circula una corriente eléctrica, se encuentra dentro de la acción de un campo magnético, éste tiende a desplazarse perpendicularmente a las líneas de acción del campo magnético.

En los motores, la electricidad crea campos magnéticos opuestos entre sí, que provocan que la parte giratoria de éste (el rotor) se mueva.

A grandes rasgos, podemos decir que donde exista electricidad habrá magnetismo, y que la polaridad de un objeto se puede alterar haciendo circular electricidad en una u otra dirección a su alrededor.

 

Dentro de las características fundamentales de los motores eléctricos, se hallan varios elementos: el estátor, la carcasa, la base, el rotor, la caja de conexiones, las tapas y los cojinetes. No obstante, un motor puede funcionar sólo con el estátor (que se mueve magnéticamente y es el que permite que se lleve a cabo la rotación del motor) y el rotor (de él depende la conversión de energía eléctrica a mecánica).

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